El pasado 28 de Noviembre, sábado, se celebró las I Jornadas sobre “Evidencia científica en Fisioterapia en Pediatría” en Bilbao, en el Centro cívico de La Bolsa.

Estas jornadas nacen del “Grupo de trabajo en fisioterapia en Pediatría del País Vasco”. Este grupo, formado por fisioterapeutas de distintos ámbitos de la pediatría y enmarcado en la SEFIP con la colaboración del Colegio de Fisioterapeutas del País Vasco, tiene como objetivo el de compartir y reflexionar sobre nuestras intervenciones y servir como grupo de trabajo referente en Euskadi en Fisioterapia en Pediatría, tanto para profesionales como para familias. Tal como han surgido estas primeras jornadas, irán surgiendo propuestas formativas, que nazcan de un interés común basado en la práctica diaria. Desde el Grupo, estamos muy agradecidos e ilusionados, ya que a estas primeras jornadas asistieron alrededor de 70 personas con diferentes perfiles profesionales dentro del campo de la rehabilitación y suscitaron gran interés entre los asistentes.

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Tras la apertura de las jornadas por parte de Nuria Martín, Coordinadora de SEFIP en Euskadi, comenzó su intervención Mónica Alonso, vocal de SEFIP y coordinadora de delegados, con una charla sobre el modelo centrado en la familia, donde se habló de la importancia de intervenir durante las rutinas diarias de los niños, en cualquiera de los entornos en los que se encuentre. Tal como subrayaba Mónica, “es en estos momentos donde lo que el niño hace tiene un sentido para ellos porque forma parte de su rutina, con su familia”. Ya se ha demostrado desde el campo de la Neurociencia que la motivación tiene mucho que ver con la fijación de aprendizajes, es decir, cuanta más motivación hay intrínseca en la ejecución de una tarea, se genera una mayor fijación de redes de aprendizaje. En su charla Mónica expuso, no solo que la intervención basada en rutinas supone una gran motivación para el niño y su familia, sino que partiendo de la forma en que aprenden los niños, que es en cortos periodos de tiempo, lo ideal es ofrecer a lo largo del día diferentes momentos y oportunidades de aprendizaje. Podríamos decir que si el niño viene a nuestros centros tiene un porcentaje de oportunidades de aprendizaje en las horas de tratamiento, pero si empoderamos a la familia tendrá la oportunidad de aprender nuevos movimientos todo el día, los 7 días de la semana. Muy interesante también cuando Mónica planteó la siguiente pregunta; ¿Por qué ofrecemos más número de sesiones a niños con graves afectaciones motrices, por ejemplo niños con Parálisis Cerebral nivel V de la GMFCS y porque damos menos sesiones a niños de un nivel de GMFCS II? La razón de esta diferencia se encuentra en nuestra visión principal en las deficiencias en estructura y función corporal y en centrar nuestro tratamiento en la normalización del desarrollo; por eso cuanta mayor afectación motora más número de sesiones. Sin embargo, si tenemos en cuenta el pronóstico funcional y nos centráramos en fomentar la actividad y participación en los contextos naturales cambiaría esta realidad, ya que un niño con nivel II del GMFCS tendría una evolución mejor y más rápida en estos dominios de la CIF y menos intervención en estructura y función corporal. Por lo tanto debemos reflexionar si realmente seguimos viendo sólo deficiencias, si no fuera así nos propondríamos ver a niños niveles II y V del GMFCS la misma cantidad de veces o incluso al contrario de lo que lo estamos haciendo ahora.

La segunda charla, a cargo de Lourdes Macias, presidenta de SEFIP, fue sobre la “Influencia de los sistemas sensoriales en el control postural y el equilibrio”. Tal como comentaba Lourdes, su charla se centró mas en “Estructura y Función” pero obviamente, esto repercute en las dimensiones de “Actividades y participación”. Los aspectos que contribuyen al control postural y el equilibrio son el control motor, sensorial y cognitivo. Fue muy interesante dentro de la charla los aspectos relacionados con la lesión del área visual en la corteza cerebral. Lourdes nos facilitó varios ejemplos, muy gráficos sobre los niños con este tipo de alteraciones, justificando además la importancia de la visión y la capacidad visual a la hora de adecuar la postura de cabeza en el espacio. Por nombrar algunos ejemplos sobre las áreas de lesión, si la lesión es en la corteza dorsal por ejemplo, dificultaría el reconocimiento de caras en función del paisaje que la persona tiene detrás, el niño reconocerá a la persona por el distintivo que lleva (pendientes, coleta..). Tendrán dificultades también en reconocer los gestos en la cara, lo sabrá por la voz. A veces nos encontramos niños que no tienen nitidez en las imágenes que está viendo, con lo cual se les puede catalogar de un problema que no es lo que les está ocurriendo. Cuando hay lesión y tiene dificultad en el campo visual inferior, son niños que por ejemplo dejan la comida del plato. Y así, diversos ejemplos que nos fotografían los niños que vemos día a día y con los que nos planteamos objetivos motrices donde el parámetro oculomotriz y sobre todo, el oculomanual entra en juego, pero donde si no tenemos en cuenta este tipo de alteraciones será complicado que el niño tenga un buen control postural.

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Tras el turno de preguntas y respuestas y el descanso, tuvimos el placer de que Juan Gómez Iruretagoyena, nos hablase sobre “La CIF y su aplicación en entornos escolares”. Dado que es el tema con el que está haciendo el doctorado, consiguió sintetizar y ser muy claro una herramienta que a veces se puede considerar compleja como es la CIF. Lo más interesante de este marco de trabajo es como los terapeutas podemos pasar de un abordaje basado en la discapacidad de las personas a un abordaje basado en el potencial de las mismas. Pasamos de fijarnos solamente en las dimensiones de “estructura y función” a trabajar más en dimensiones de “actividades y participación”. La CIF habla sobre facilitadores y barreras y como el entorno hace que el niño se comporte de una manera u otra en función del entorno. Ahora mismo la gestión y organización de sesiones de los niños se hace en función de días y sesiones semanales. El niño no se puede dividir entre logopedas, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, etc. pero el niño va con todo a todos los sitios. Este enfoque es sencillo para gestionar sesiones pero no se basa en los momentos diarios que el niño tiene. En relación al trabajo en Colegios, Juan habla sobre como modificar los entornos para que sean facilitadores del desarrollo del niño. Este enfoque se da mucho en países anglosajones y nórdicos.

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La última charla fue a cargo de Joaquim Fagoaga, del Hospital universitario de Sant Joan de Déu y doctorando también vinculado a calidad de vida en personas con enfermedades Neuromusculares y sus cuidadores. Un broche final que deja patente cual es el objetivo final de nuestras intervenciones; la de mejorar la calidad de vida de nuestros niños y sus familias.  La calidad de vida tiene herramientas de medida, en forma de escalas de valoración y en concreto en la que Joaquim está validando, son los propios pacientes y los cuidadores los que responden a las preguntas, por lo que se recogen datos del cuidador y de la persona cuidada. Tiene dos partes; cuidados que presta el cuidador y repercusiones de cuidar en el cuidador. Señala que al pasar la encuesta, el 18% de los cuidadores eran hombres y el resto mujeres y la edad media fue de 45 años, las personas cuidadas 78 hombres y 52 mujeres y la edad media es de 17 años. Dentro de los resultados sobre “Cuidados que presta el cuidador” los más significativos fueron vinculados a actividades de la vida diaria. En cuidados psicosociales hacia la persona cuidada, lo más relevante es que “el cuidador facilita que la persona cuidada realice sus aficiones y le acompaña a pasear”. En relación a las repercusiones en el cuidador, a como se siente el cuidador, los resultados puntúan más elevado en ítems vinculados al cansancio, el sueño y sentimientos de impotencia frente a la enfermedad.

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La última charla cierra unas jornadas que han ido dirigidas a mostrar lo que la evidencia científica aporta en la práctica clínica y el razonamiento a la hora de pensar en abordajes y terapias vinculadas con los profesionales que trabajamos en el ámbito Pediátrico.

Esperamos que sean las primeras de muchas, ya que además de espacio de reflexión y conocimiento, nos sirvió como punto de encuentro de compañeros y amigos que trabajamos en esta área.

Desde el grupo de “Fisioterapia en Pediatría” agradecer la asistencia y la participación de los ponentes, ya que sin ambas partes no hubiera sido posible pasar una mañana de sábado tan interesante juntas.

 

Nuria Martín Pozuelo.

Coordinadora SEFIP Euskadi.