Con la presentación de los trabajos de Fin de Curso, concluyó el Postgrado de Fisioterapia en Pediatría en su octava edición en esta Universidad, han participado 36 fisioterapeutas de varias Autonomías. Comenzó el día 26 de Septiembre del 2009 y con una periodicidad de clase de tres sábados al mes, acabo el sábado 26 de junio, los fisioterapeutas han expresado, al final de este tiempo, sus impresiones al respecto.
"Hace poco acabé el posgrado de fisioterapia en pediatría en la UIC y quisiera compartir con vosotros las reflexiones a las cuales he llegado. Antes de todo, tengo que decir que acabé la diplomatura unos cuatro meses antes de iniciar el posgrado, por lo tanto, mi "experiencia práctica" es poca. Pero un punto a favor que tengo, es que los conceptos teóricos los tengo "recién salidos del horno".
Antes de empezar yo iba con la idea de aprender muchas cosas, de que me dijeran como tenía que hacer un tratamiento correcto en fisioterapia pediátrica. Cuál fue mi sorpresa que eso no fue así, el primer día ya lo dejaron claro, realizar una buena observación para hacer un buen tratamiento no dependiendo de la enfermedad sino del niño. Pero no solo esto, sino que debemos saber que tenemos que actuar con las ideas claras, es decir, se acabo de hacer las cosa porque sí; todo lo que hagamos tiene que tener un sentido y una finalidad.
Y para esto último sí que me han dado las herramientas necesarias; hemos aprendido tanto conceptos teóricos importantes, como elementos de observación, tipos de abordaje, entre otros muchos aspectos como son la etiología de las patologías pediátricas que más relación tiene con la fisioterapia, y como es el papel de la fisioterapia en diferentes campos ( en escuela ordinaria, en escuela de educación especial, en centros de atención temprana,…). Como también hemos aprendido conceptos prácticos, como realizar exploraciones, construir asientos pélvicos, planos inclinados, férulas,….
Pero quizá, lo que yo valore más del posgrado, ha sido aprender a preguntar por qué, e intentar buscar las respuestas. Leer artículos de neurofisiología, buscar información sobre diferentes tipos de abordaje, es decir, buscar unos fundamentos para la realización de mi tratamiento. Y, resalto, mi tratamiento por qué no hay ningún método (que sea perfecto y que sirva para todos, ni tan siquiera que todas las partes de un método sean útiles para el mismo niño. He aprendido a saber escoger (teniendo en cuenta los aspectos teóricos) las mejores herramientas para el tratamiento. Creo que esto es lo realmente importante en la fisioterapia, pero no solo en la fisioterapia pediátrica, sino en todos los campos. Aprender a observar, para tratar a la persona.
En realidad, me he dado cuenta, que en el posgrado no se aprende nada más que una parte, es una "ayudita" para construir unos cimientos que poco a poco se volverán más sólidos a partir de la experiencia. Ya que, cuando realmente tengamos un niño o niña delante con alguna de las patologías que hemos estudiado será cuando realmente aprendamos. No debemos tener miedo a probar cosas diferentes (aunque eso si siempre justificadas), debemos hacer las cosas que nosotros sabemos que son las correctas y no las que se mandan a realizar por protocolo. Pero, sobre todo tenemos que ser personas y entender que lo que tenemos delante es un niño, y que no por ello tiene menos valor. Como he dicho antes nosotros realizamos nuestro tratamiento pero debemos saber que nuestro tratamiento deber ser el mismo que el tratamiento del niño. (S.M.)
"Después de un curso académico intenso afrontamos un verano lleno de ratos de ocio, descanso y también de nuevos proyectos para el próximo curso. Han sido nueve largos meses repletos de seminarios que nos han proporcionado todo tipo de información clínica, científica, pedagógica…Tiempo durante el cual, los más de 30 alumnos venidos de diferentes partes de España hemos tenido que realizar prácticas en centros concertados con la universidad, elaborado trabajos, confeccionado ortesis de yeso, revisado apuntes, bibliografías y por supuesto asistido a clase.
En fin, un montón de tareas que requieren tiempo, dedicación y mucha ilusión por aprender.
No siempre ha sido fácil disponer del tiempo necesario para todo ello, y muchas veces hemos demorado, más de lo que la prudencia recomendaba, algunas de las tareas. Pero, a pesar de los familiares "sufrimientos" de última hora, el recuerdo que voy a guardar de este curso va a ser bueno, al igual que el potencial de conocimientos adquiridos.
Y si digo potencial, es porque son tantos y tan amplios los temas que han sido motivo de revisión, que en ellos mismos son un punto de partida para continuar la formación, el estudio y el aprendizaje, con su aplicación en la práctica diaria.
De todos modos, y para ser un poco crítica con intención constructiva, pienso que algunos temas han estado tratados con discreta profundidad y en consecuencia han quedado un poco "cojos". Me refiero, por ejemplo, al tema de fisioterapia respiratoria. Los problemas respiratorios suponen un problema muy frecuente en nuestro tipo de usuarios, y considero que el tiempo y la práctica dedicada a este seminario quedo muy lejos de lo que hubiera tenido que ser. Del mismo modo, y como consecuencia que en no todos los centros de prácticas realizan terapia acuática y/o hipoterapia, pienso que sería interesante poder impartir las clases de dichos tratamientos de forma práctica, en una piscina y en un centro hípico, para poder comprobar "in situ" los aspectos a tratar.
Fuera de esto, espero que la próxima promoción de alumnos del Postgrado disfruten de él y de su inmersión en este apasionante mundo de la Fisioterapia en Pediatría.
Muchas gracias por todo lo que nos habéis enseñado! (C.B.)
"Después de todo un curso madrugando los sábados, ves la compensación que tienes al final por todo lo que hemos aprendido, a través de tantos profesionales que han venido a darnos clase. Quiero agradecer a todo el mundo la ayuda, ha hecho que haya sido un año rico y lleno de nuevas informaciones y experiencias. Gracias." (M.R.)
"Un día estas llegando a una estación de ferrocarriles en la que nunca habías estado, con los nervios correteando por el estómago y poco después te encuentras, en la misma sala donde has pasado tantos sábados escuchando a tus profesores, aquellos a los que admiras, hablar sobre los avances en el conocimiento de la pediatría en todos sus campos, exponiendo tu propio trabajo, tu propia experiencia en el mundo donde has decidido introducirte y del que tanto te queda por aprender.
Las primeras clases del posgrado son como un mundo que se abre ante tus ojos, como un punto y aparte sobre todo lo que habías aprendido hasta el momento, es el momento de entender porqué hacemos lo que hacemos, lo que después nos permitirá tomar las decisiones adecuadas sin miedo a equivocarnos.
Más tarde llega el momento de aprender desde el lugar donde se va a desarrollar tu trabajo, las prácticas te permiten, no solo conocer mientras observas como trabajan tus profesores y futuros compañeros, sino haciendo ejercicio de tu profesión.
A medida que van sucediéndose las semanas vas empezando a entender que estas construyendo los cimientos que te van a posibilitar llevar a cabo tratamientos muy diversos a pesar de que las finalidades sean las mismas, ya que para cada niño el camino para llegar a un mismo lugar es muy dispar.
Se finaliza el año, se termina el posgrado, las clases, pero seguimos aprendiendo, nos queda un largo camino por recorrer, nos queda aún mucho por aprender, mucho por enseñar también, nos quedan muchas ganas y cosas por hacer para aquellos pequeños que no pueden valerse por sí mismos, para aquellos niños que tan solo pueden ver el mundo a través de una mirilla, que necesitan una mano que les empuje y les ayude en su camino, y esos somos nosotros, los fisioterapeutas pediátricos, los mismos que día tras día seguimos la evolución de los niños, un día les hacemos reír, otro día les hacemos llorar o enfadarse, otro día conseguimos un abrazo, pero sobretodo les instamos a conseguir, para su vida adulta, el máximo de aptitudes posibles para llevar una vida lo más confortable y autónoma posible ¿Y cómo lo hacemos? Jugando con ellos, comprendiendo sus miedos, sus anhelos, para que algún día, al igual que el resto, puedan conseguirlos, porque las limitaciones físicas nunca deben ser un obstáculo a los sueños.
Nosotros somos el presente, pero ellos son el futuro, si conocemos bien el fin de nuestro trabajo podemos conseguir grandes cosas.
Un día ellos aprendieron, gracias a nuestro esfuerzo, que cualquier barrera se puede salvar con esfuerzo, hoy nosotros también aprendemos de ellos que no existen barreras infranqueables para aquellos que luchan." (E.M.)















